SURMAULE

ONG

El vacío pos-navidad: de la Sociedad de consumo a la Economía solidaria

Marcelo Gutiérrez Lecaros, ONG Surmaule – Diario El Centro, 26/12/2012

Durante estas fiestas navideñas me dediqué a observar atentamente a mi alrededor (los medios de comunicación, la ciudad, gente cercana), pues mi intención era descifrar dónde estaba puesto el entusiasmo, cuál era el motor de la celebración. Con ingenuidad quise pensar que era la familia reunida, una rica comida, o que efectivamente la cristiandad instalada en nuestro ADN nos hacía sensibles al nacimiento de Jesús. Pero no, definitivamente son los regalos, la euforia de su compra y apertura seguida por una sensación muy extraña de vacío. Y para terminar de desencadenar esa sensación de vacío o lo que algunos llaman graciosamente depresión “post-party”, dos cosas: primero, la ansiedad e inmediatez aprendida hace que nuestra navidad no dure más allá de las 12:30 de la noche (en otros países los regalos se abren la mañana del 25), y segundo, me terminó de quedar claro que el viejo pascuero de Coca-Cola es lejos el personaje más popular de estas fiestas.

Pero no son los regalos como símbolo y complemento de la celebración, son los regalos cargados de deuda, de moda y marketing; son los regalos como objetos de satisfacción de consumo para el que compra y de acumulación para el que recibe, mientras los señores dueños de la economía sacan cuentas alegres y se sienten orgullosos por haber sacado a la luz nuestro egoísmo más básico.

Según una encuesta denominada “Percepción del retail en Chile y nivel de endeudamiento de los chilenos tras el escándalo de La Polar”, realizada por la Escuela de Negocios IEDE y la Universidad Andrés Bello, el 79% de los chilenos afirma estar endeudado en grandes tiendas del retail. Clasificados por la edad, el segmento más endeudado corresponde a las personas entre 30 y 49 años (51%), seguido por los que tienen entre 18 a 29 años (38%) y de los 50 años más (45%). Por grupo socioeconómico, la mayor deuda está concentrada en los segmentos D y C2 (51% y 46% respectivamente). De acuerdo a la encuesta, un 42% destina entre un 0 a 20% de sus ingresos mensuales a pagar deudas y un 37% destina entre un 20% a 50%. Ya en el año 2009 el Banco Central informaba que los chilenos endeudados alcanzaban el 60%, con deudas promedio de tres millones de pesos.

Si estas cifras las ponemos al servicio de la tesis que dice que el consumismo y el endeudamiento son el eje articulador de la dominación neoliberal, el futuro se ve nefasto. Las reformas estatales de los años 80 siguen absolutamente vigentes hoy, en cuanto a sus dos grandes pilares: la flexibilización y precarización del trabajo y la desregulación y mercantilización de todos los ámbitos de la vida social.

Claramente nos hemos convertido en una sociedad de consumo, pues nuestrademanda por bienes y servicios no apunta a la satisfacción de necesidades básicas o superiores. Las publicidades esquizoides de las grandes tiendas nos dictan “en esta navidad regala felicidad…con tecnología, moda y estatus”. Hemos aprendido a ser especuladores; así como el mercado inmobiliario especula respecto al precio de los suelos, nosotros especulamos respecto a nuestra capacidad adquisitiva y Chile entero especula respecto a sus índices de desarrollo: mucho empleo, pero precario; mucha vivienda, pero de mala calidad; mucha riqueza, pero de pocos y con mucha desigualdad; mucho índice de felicidad, pero endeudados hasta el cuello.

El 15 de diciembre se realizó en el barrio La Florida una Feria de Trueque, organizada por una red de colectivos y personas que promueven la Economía Solidaria, que en pocas palabras sostiene que la economía está al servicio del desarrollo humano y de la vida comunitaria. Muchas personas llevaron objetos y ofrecieron servicios para intercambiar, hubo talleres de desarrollo personal, de reciclaje, semillas y siembra, medicina alternativa, hubo artistas, en fin; todos invirtieron algo de manera solidaria, pero todos se llevaron algo a cambio. Quienes estuvimos ahí nos dimos cuenta de lo extraño que esto resultaba mientras en el centro de la ciudad se vivía la efervescencia consumista pre-navideña, que esta práctica económica iba absolutamente a contrapelo de la economía de los grandes capitales.

Muchas de las discusiones respecto a la situación de la educación, la salud, el trabajo y la vivienda nos llevan necesariamente a cuestionar al sistema económico neoliberal como matriz de la inequidad y las desigualdades. Así mismo al hacer análisis del contexto sociopolítico tendemos a poner en la discusión la necesidad de realizar transformaciones estructurales, y apelamos a la responsabilidad que como sociedad civil nos cabe en la construcción de poder político para administrar estas transformaciones. Sin embargo, quedamos en deuda con las alternativas. Creo que el trueque, así como otras prácticas económicas solidarias basadas en valores distintos al individualismo, el egoísmo y la competencia,  son alternativas. Pero no alternativas marginales, sino que alternativas reales de transformación social (vale la pena buscar en internet: economía social y solidaria, finanzas solidarias, emprendimientos asociativos, bancos del tiempo, permacultura, monedas sociales, comercio justo y muchas más).

De seguro en muchos hogares se vive la navidad con sentido, de seguro para muchos la felicidad de un niño abriendo un regalo lo compensa todo. Pero yo, al final del día, prefiero lejos abandonar esta sensación de vacío pos-navidad e ir por la sensación de plenitud y felicidad que me dejó el ver niños intercambiando juguetes en la Feria de Trueque.

Marcelo Gutiérrez Lecaros

2 comentarios

  1. Concuerdo contigo en el fondo, por eso, me acordé de “reciclar” y compartir lo mio con personas a las que quiero. Me dolió, pero lo hice y, sabes que?… me parece que lo “nuevo” está sobreestimado… al parecer, la obsolescencia no solo deprecia el valor económico de las cosas, sino que desaparece su valor simbólico… El valor sentimental, se ha extinguido como los dinosaurios y solo les va quedando como recursos a los románticos que datan del decimonónico… La era actual vive bajo el influjo de la obsolescencia inmediata…
    Espero que esta denominada “era de Acuario”, nos devuelva el “valor” de las cosas y de las personas….
    Respecto al uso del término “depesión post party”, … ya conversaremos acerca de los derechos de autor.., eh.
    Espero que hayas tenido una Feliz navidad, la tuya y la del otro niño famoso…

    • mgutilecaros

      Gracias Catherina por tu comentario.
      Diferenciar entre valor de uso y valor de cambio es una buena clave para releer nuestras prácticas económicas. En cuanto a la obsolescencia, basta mirar cómo tratamos a nuestros adultos mayores. Yo que voy a paso firme hacia allá…acepto la vejez, pero daré la pelea para no ser considerado obsoleto.
      Un abrazo

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